miércoles, 13 de abril de 2011

Libros y Discos, pasión por la música




La presentación se llevó a cabo durante la semana del libro es un que se lleva acabo Viernes 8 al jueves 14 de abril y tomó lugar en el Aula Magna el Lunes 11 de abril del 2011. Se dio a conocer algunos de los contenidos del libro llamado  “Libros y Discos”.

El salón en el que ocurrió la presentación se encontraba vacío a las doce cincuenta y cinco que arribe, sin embargo el expositor ya estaba sentado en la parte de adelante de la sala. Era un hombre edad avanzada, caminaba despacio, usaba lentes, tenía una pronunciada barba blanca y  vestía una guayabera azul cielo y un pantalón blanco.

El salón se fue llenando de manera moderada por jóvenes de preparatoria y universidad, existía poca variedad en cuanto edades y vestimenta. Poco a poco ocuparon los lugares del centro y la parte de atrás dejando vacíos los de la parte de enfrente, a la par el cuchicheo aumentaba. Todos asistían como parte de una clase o por placer, según me informaron tres alumnos de preparatoria. La voz de la directora de la Biblioteca Ofelia Ontuña se escuchó a la una y tres desde el pódium: “Esta es la primera llamada, por favor mantengan sus celulares en vibrador o apagados”.

Tras algunos minutos la puerta de entrada seguía abierta y el público continuó ingresando a la sala y llenando los asientos restantes, pronto ya no habría más lugares. La segunda llamada se dio a la una y diez que denotaba el comienzo de la exposición, los murmullos fueron terminándose como si se le bajará el volumen a una radio hasta que toda el aula permaneció en absoluto silencio.

El primero en hablar fue Luis Navarro, director del departamento de lenguas de preparatoria. Comenzó dando  una breve introducción de la vida del exponente Fernando Díez de Urdanivia. Díez nació en el año de 1932, en un México bajo el yugo priista. Como profesionista tiene una licenciatura en periodismo que obtuvo en la escuela llamada actualmente Carlos Septién García. Desde hace más de 50 años ha dedicado su vida al periodismo. Colaboró para Excélsior, Novedades, El Heraldo de México, El Universal y El Día, con columnas donde abordaba su gran pasión: la música.

El presentador fue aclamado tras la pequeña introducción con una lluvia de aplausos. Díez expresó su preocupación de que el texto que él había recreado para la exposición le era inútil debido a que no consideraba estar frente a un público tan joven,  bromeando dijo “El único representante de la momiza soy yo” lo que provoca una explosión de carcajadas en toda la sala.  Describe que se dedica y que también funge como editor y productor musical.

Una vida músical

La exposición comienza con Fernando Díaz exponiendo el audio que escucharíamos a continuación. Explicó que pondría una pista de Agustín Lara, un actor, cantante, músico y compositor mexicano del que Don Fernando se declaró gran admirador. Se podría decir que Diéz creció escuchando las canciones y boleros de Agustín Lara. 

La música de la que hablaba se puso en play y una pianola se escuchó. Era rápida y alegre. Pude observar a un joven con playera blanca y pelo rubio brincando de su asiento al compás de la música. Al terminar preguntó “¿alguien reconoció esto?”, nadie en la sala lo confirmó, Don Fernando explicó entonces que este tipo de música era llamada “Las bicicletas” de Salvador Morlet y que era una polka corrida debido a que se bailaba corriendo de un lado al otro del salón.  Así continuará exponiendo alguno de las canciones de las que habla en su libro “Libros y Discos” que recopila música clásica mexicana.

Ulteriormente Diéz habla más de su vida como periodista y plática que entrevistó en el pasado al reconocido actor mexicano Ignacio López Tarzo a quien este entrevistó algunos años y previamente pone una pista musical.  En la música que escuché pude percibir una mezcla de mandolina con piano y violín, al igual que con la primera canción algunos jóvenes se mecían de un lado al otro. Era un vals mexicano de fines del siglo XIX y su autor Angel Borda Garrido.
Después nos hizo la recomendación “vale la pena que ustedes vayan creando un huequito para ir disfrutando de ésta música”. Y sin percibir su comentario, el público comienza a distraerse, ciertos estudiantes comienzan a susurrarse cosas al oído y reír en lo bajo, otros sacan sus gadgets a relucir y algunos toman agua.

Esta vez se escucha una narración a cargo de Juan José Arreola: "Nos ha tragado la ballena. Que vivimos en sus entrañas, que nos digiere lentamente y que poco a poco nos va arrojando hacia la nada” pude escuchar en el cuento. Díez habla de que conoció en Guadalajara a éste escritor académico a la edad de once años y fueron amigos toda la vida (Arreola sucumbió el en diciembre del 2001).

Es el turno de la literatura

“Seguimos por el lado de los textos literarios” menciona Díez de Urdanivia. Se escuchó seguidamente una narración de Eraclio Zepeda un cuentista a quien Don Fernando le tiene una gran admiración hacia “¿Habrá terminado la guerra en México?” dice la voz en la grabación y puede ver varios rostros en frente de mí negando lentamente con la cabeza, “Por fortuna ha terminado. Me fui caminando con una gran tristeza”. Este cuento se destaca, platica Díez, por ser uno de los cuentos que jamás escribió en la grabación se escucha como si lo leyera pero realmente lo está diciendo de memoria.

“Vamos a hacer un cambio a poesía” nos dijo el presentador. En la antepenúltima pista  escuché por primera vez una narración a cargo de una mujer, María Teresa Fernando. Ella y Don Fernando realizaron juntos un CD, debido a que ella deseaba hacer un disco de poesía femenina. “Es una mujer que tiene una espléndida voz” la describió Díez. Tras escuchar el poema el expositor dijo “Ya vi algunas caras risueña que me revelan que reconocieron el poema, ¿de quién es? “ Sor Juana Inés de la Cruz respondí en voz baja, al ver que repite la respuesta elevo mi voz y unas voces más contribuyen mi respuesta.

De vuelta a la música nos habló acerca de Alfredo Carrazco y escuchamos una pieza creada por él.  La música inicia con el tocar de un piano triste, pero las bocinas comienzan a fallar y el audio comienza a escucharse distorsionado. Los jóvenes en el auditorio se distraen y las pláticas se escuchan cada vez más fuerte, la música baja el volumen y el ritmo simultáneamente con las del cuchicheo. La música que oímos llevaba por nombre  “Adiós”.  Es seguido por una música tocada por violines compuesta por Miguel Bernal Jimenes llamada “cuarteto virreinal”.

“Estén listos para asombrarse” Don Fernando dijo antes de que empieze el penúltimo audio en la presentación. El sonido parecido a un silbido o flautilla aguda inunda la sala. “¿Alguno sabe cómo se llama?” En el público alguien mencionó la respuesta correcta todos los rostros se giraron sorprendidos, cuando pude verificar a quien correspondía esa familiar voz me percaté de que pertenecía a mi antiguo profesor de canto de la primaria, Jesús Betancourt, amante de la música.

Pero Diéz entonces saca a relucir la importancia y maravilla de esta melodía: está “tocada” con una hoja. “Hasta hace poco todavía se podía encontrar por la calle tocadores de hoja de árbol, (…) eso son tradiciones que se van perdiendo, (…) pondré para finalizar un instrumento que también va en decadencia que es el cilindro”.
Don Fernando explica entonces que esta canción es única debido a que el instrumento que se escucha es un organillo original. Este instrumento es de origen alemán, fueron traídos a México por el Circo Atayde Hermanos a comienzos del siglo XX, piezas así son considerados ya una reliquia y vistos en museos. La música que emite remite a la niñez y a ferias.

“Mantener una cultura es responsabilidad individual”

A unos cuantos minutos de que la conferencia termine una compañera realizó una pregunta “¿si pudiera elegir uno de los libros que ha escrito, cuál sería el predilecto?”. La respuesta fue inesperada: “Yo elijo todos los que escribí para tirarlos a la basura”. Entonces el autor hizo reflexionar al decir que él quería seguir escribiendo y jamás conformarse con lo que ya había realizado, aquel que este satisfecho con lo que lleva hacho está perdido.
Tras la sesión de preguntas una fuerte lluvia de aplausos se escucha nuevamente y al igual que al principio se llenó el aula se va vaciando a un paso lento, afuera la esposa del autor vende discos de algunos de los artistas que pude escuchar en la presentación y libros escritos por Fernando Díez.

“A mi parecer, la combinación entre audio y explicaciones contribuyó a una atención más fija en el expositor y entretenida” me dijo Rosaura Alba, una alumna de preparatoria de 18 años. Y si es cierto que algunas veces la música funcionaba como atracción también causaba desatención ante el expositor y alentaba las pláticas y el cuchicheo.
Por otro lado Mario Pinzaz otro alumno de preparatoria de 19 años me comentó: “No estoy muy interesado en la música, pero las narraciones fueron interesantes.” Quizá como el presentador mencionó al principio el público no era el adecuado para el tipo de material que él tenía preparado y resultó monótona y aburrida para algunos.

Se termina la música pero el ritmo continúa…

 “La presencia compartir mi sabiduría pero sobretodo mi ignorancia”, con esta frase terminó por completo de exponer Fernando Díez de Urdanivia con la promesa de regresar nuevamente.